¿Cuál es la temperatura ideal para calefacción?

La temperatura ideal de la calefacción para ahorrar energía sin perder confort es entre 19 y 21ºC, según el Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Energía (IDAE). Cada grado que subimos la temperatura aumenta el consumo de energía y la factura en un 7%.

Temperatura ideal calefacción

¿A qué temperatura poner la calefacción y la caldera?

La temperatura ideal de la caldera para calefacción depende del sistema, pero en la mayoría de viviendas se recomienda entre 60 y 70 °C para radiadores.

  • Radiadores tradicionales: 60 °C – 70 °C
  • Caldera de condensación: 50 °C – 60 °C (más eficiente)
  • Suelo radiante: 30 °C – 45 °C

Estos valores permiten mantener una temperatura confortable en casa sin disparar el consumo. En general, cuanto más baja sea la temperatura (sin perder confort), mayor será el ahorro energético.

En viviendas bien aisladas, puedes trabajar con temperaturas más bajas (50–60 °C), mientras que en casas mal aisladas o zonas muy frías puede ser necesario subir hasta 65–70 °C para mantener el calor.

Importante: no es recomendable poner la caldera a 80 °C de forma habitual, ya que aumenta el consumo y reduce la eficiencia del sistema, especialmente en calderas modernas de condensación.

Consejo práctico: empieza con 60 °C y ajusta poco a poco según el confort. Subir solo 5 °C puede aumentar notablemente el consumo, por lo que conviene optimizar la temperatura en lugar de usar valores máximos.

Temperatura ideal según el sistema

La temperatura ideal de la calefacción varía según el sistema utilizado. Ajustarla correctamente no solo mejora el confort, sino que también reduce el consumo energético.

Radiadores

En sistemas con radiadores, la temperatura del agua suele situarse entre 60 °C y 70 °C. Este rango permite calentar la vivienda de forma rápida y mantener el calor de manera estable.

  • Viviendas bien aisladas: 55–60 °C
  • Viviendas estándar: 60–65 °C
  • Zonas frías o mal aislamiento: 65–70 °C

Subir por encima de estos valores aumenta el consumo sin mejorar significativamente el confort.

Suelo radiante

El suelo radiante funciona a baja temperatura, por lo que el agua suele estar entre 30 °C y 45 °C. Este sistema distribuye el calor de forma uniforme y es uno de los más eficientes.

  • Temperatura habitual: 35–40 °C
  • Máximo recomendado: 45 °C

Trabajar con temperaturas bajas permite un ahorro energético importante frente a sistemas tradicionales.

Aerotermia

Los sistemas de aerotermia funcionan mejor a baja temperatura, generalmente entre 35 °C y 55 °C, dependiendo del sistema de emisión (suelo radiante o radiadores de baja temperatura).

  • Con suelo radiante: 30–40 °C
  • Con radiadores de baja temperatura: 45–55 °C

Importante: cuanto más baja sea la temperatura de trabajo, mayor será la eficiencia de la aerotermia, pudiendo reducir significativamente el consumo eléctrico.

Conclusión: los sistemas de baja temperatura (suelo radiante y aerotermia) son más eficientes, mientras que los radiadores tradicionales requieren temperaturas más altas para alcanzar el mismo nivel de confort.

Temperatura del agua de los radiadores

La temperatura del agua de los radiadores es clave para conseguir un buen equilibrio entre confort y consumo. Ajustarla correctamente puede reducir el gasto en calefacción sin perder eficiencia.

En la mayoría de viviendas, la temperatura recomendada se sitúa entre 60 °C y 70 °C, ya que permite calentar el hogar de forma rápida y mantener una temperatura estable.

  • Temperatura estándar: 60–70 °C
  • Viviendas bien aisladas: 55–65 °C
  • Casas mal aisladas o zonas muy frías: 70–80 °C

Subir la temperatura por encima de 70 °C puede ser necesario en algunos casos, pero aumenta el consumo energético y reduce la eficiencia, especialmente en calderas de condensación, que funcionan mejor a temperaturas más bajas.

Consejo práctico: empieza con 60 °C y ajusta progresivamente según la temperatura interior. Si necesitas más calor, es mejor subir poco a poco que mantener la caldera al máximo de forma constante.

Importante: si los radiadores no calientan correctamente, puede deberse a aire en el circuito o falta de mantenimiento, no solo a la temperatura del agua.

¿Es bueno poner la caldera a 80 grados?

No es recomendable poner la caldera a 80 °C de forma habitual, ya que aumenta el consumo energético y reduce la eficiencia del sistema.

Aunque algunas calderas permiten alcanzar esa temperatura, en la práctica trabajar a 80 °C solo es útil en casos puntuales, como viviendas muy mal aisladas o momentos de frío extremo.

  • A 60–70 °C: temperatura óptima para la mayoría de viviendas
  • A 70–80 °C: útil solo en casos de alta demanda térmica
  • A 80 °C constante: mayor consumo y menor eficiencia

En calderas de condensación, usar temperaturas altas impide que el sistema condense correctamente, lo que reduce su rendimiento y hace que consuma más gas.

Consejo: en lugar de mantener la caldera a 80 °C, es mejor ajustar la temperatura entre 60 y 70 °C y mejorar el aislamiento o el uso de termostatos para optimizar el consumo.

Conclusión: poner la caldera a 80 grados no suele ser necesario y, en la mayoría de casos, solo incrementa el gasto sin mejorar el confort.

Cómo ahorrar ajustando la temperatura

Ajustar correctamente la temperatura de la calefacción es una de las formas más efectivas de reducir el consumo sin perder confort.

  • Bajar 1–2 °C: reducir la temperatura puede suponer un ahorro de hasta un 7% por cada grado, según organismos energéticos.
  • Usar programador o termostato: permite adaptar la calefacción a horarios reales, evitando que funcione cuando no es necesario.
  • Mejorar el aislamiento: ventanas, puertas o paredes mal aisladas pueden provocar grandes pérdidas de calor y aumentar el consumo.

Consejo práctico: mantener la vivienda entre 19 y 21 °C durante el día es suficiente para el confort, y bajar a 15–17 °C por la noche ayuda a ahorrar energía.

Conclusión: pequeños ajustes en la temperatura y el uso de la calefacción pueden reducir significativamente la factura sin necesidad de cambiar el sistema.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura poner la caldera para calefacción?

La temperatura recomendada está entre 60 y 70 °C para radiadores, ya que permite un buen equilibrio entre confort y consumo. En calderas de condensación se recomienda entre 50 y 60 °C para mejorar la eficiencia.

¿Cuál es la temperatura del agua de los radiadores?

La temperatura del agua de los radiadores suele situarse entre 60 °C y 70 °C. En viviendas mal aisladas o zonas frías puede subir hasta 70–80 °C, aunque aumenta el consumo.

¿Es recomendable poner la caldera a 80 grados?

No es recomendable usar 80 °C de forma habitual, ya que incrementa el consumo y reduce la eficiencia, especialmente en calderas de condensación. Solo se recomienda en situaciones puntuales de frío extremo.

¿Qué temperatura es mejor para ahorrar calefacción?

La temperatura ideal para ahorrar está entre 19 y 21 °C en el hogar. Reducir 1 grado puede suponer hasta un 7% de ahorro energético.

¿Qué consume más, calefacción de gas o eléctrica?

La calefacción eléctrica suele ser más cara en uso continuo, ya que el precio del kWh es mayor. El gas natural suele ser entre 2 y 3 veces más económico, aunque sistemas como la aerotermia pueden ser más eficientes.

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